Un día como hoy, pero en 1960, la NASA lanzaba su primer satélite de comunicaciones, el Echo 1
El 12 de agosto de 1960, la NASA lanzó al espacio el Echo 1, su primer satélite de comunicaciones. Se trataba de un globo pasivo gigante recubierto de aluminio, diseñado para actuar como un reflector que permitía enviar señales de radio entre distintos puntos de la Tierra. Este lanzamiento marcó un paso importante en la demostración de la viabilidad de las comunicaciones intercontinentales mediante satélites.
El Echo 1, conocido técnicamente como Echo 1A tras el fallo de un intento previo en mayo de 1960, tenía un diámetro de 30,5 metros y una masa de 66 kilogramos. Su estructura estaba compuesta por una fina capa de mylar de 0,0127 milímetros cubierta de aluminio. Funcionaba como un “espejo” espacial que reflejaba señales de radio, teléfono y televisión, utilizando frecuencias de 960 MHz y 2390 MHz. Además de las pruebas de comunicación, sirvió para medir la densidad atmosférica y la presión de la radiación solar, gracias a su elevada relación área-masa.
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El satélite estaba equipado con transmisores a 107,9 MHz para enviar datos telemétricos, alimentados por baterías de níquel-cadmio recargadas por 70 células solares. Una de sus particularidades es que era visible a simple vista desde gran parte del planeta. Echo 1 permaneció en órbita hasta su reentrada en la atmósfera el 24 de mayo de 1968.
El proyecto continuó con el lanzamiento del Echo 2 el 25 de enero de 1964, que incorporó mejoras en el sistema de inflado y sensores adicionales para mediciones geodésicas y de temperatura. Este segundo satélite, de 41,1 metros de diámetro y 256 kilogramos, reentró en la atmósfera el 7 de junio de 1969.
Aunque la tecnología de satélites pasivos fue reemplazada por satélites activos, las misiones Echo sentaron las bases para el desarrollo de sistemas modernos de comunicación global.

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