Caso Érica Soriano: 15 años de una muerte con miles de enigmas y un femicida que nunca reveló donde está el cuerpo
A 15 años del femicidio de Érica Soriano, la joven de 30 años que estaba embarazada de ocho semanas, cuyo cuerpo nunca fue hallado, y que culminó con la condena de su pareja, Daniel Lagostena, a 22 años de prisión. A pesar de la sentencia, la familia de la víctima insiste en que la investigación debe continuar para identificar a los posibles cómplices que ayudaron a Lagostena a deshacerse del cadáver.
La desaparición de Érica ocurrió entre la noche del 20 y la tarde del 21 de agosto de 2010 en la casa que compartía con Lagostena en la ciudad bonaerense de Lanús, Argentina. El tribunal dio por probado que el crimen fue resultado de una discusión originada por los celos y la desconfianza de Lagostena, quien sospechaba que Érica le era infiel. El día del crimen, la pareja había regresado de una visita al obstetra en la Ciudad de Buenos Aires. Una amiga de Érica, con quien ella hablaba por teléfono, escuchó la discusión.
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Un crimen sin cuerpo y una condena histórica
El caso de Érica Soriano sentó un precedente judicial, ya que Lagostena fue condenado por «homicidio en concurso ideal con aborto» sin que el cuerpo de la víctima fuera encontrado. El Tribunal Oral en lo Criminal 9 de Lomas de Zamora, que dictó la sentencia en 2018, consideró que había pruebas suficientes para determinar la culpabilidad del imputado. La condena fue confirmada en 2019 por la Sala I del Tribunal de Casación Penal bonaerense.
Entre las pruebas clave que llevaron a la condena se destacan los hallazgos en la casa de Lagostena: una chimenea encendida, a pesar de que el día hacía 24 grados, con restos de poliéster de una prenda que coincidía con una bombacha de Érica. También se encontró una mancha de sangre de mujer debajo de una mesita, que si bien había sido lavada, fue detectada con el reactivo Luminol. Los investigadores también presumieron que Lagostena tenía vínculos con personas del rubro funerario, que podrían haberlo ayudado a deshacerse del cuerpo.

Lagostena siempre sostuvo que Érica se había ido de la casa después de una discusión. Al ser consultado por la madre de Érica, el imputado le dijo: «Se debe haber perdido». En la actualidad, cumple su condena en la Unidad 1 de Olmos del Servicio Penitenciario Bonaerense. En enero de 2020, difundió la publicación de un libro titulado «La verdad sobre el caso Érica Soriano», en el que afirma ser víctima de una injusticia.
La lucha de una madre y el rol de la justicia
María Esther Soriano, quien preside la ONG «De adentro para el mundo», dedicada a la inclusión de personas con discapacidad, se muestra conforme con la condena a Lagostena, pero insiste en la necesidad de que se investigue a los posibles cómplices. «Hay gente que estaba en complicidad con él que quedó en la nada», afirmó. También se refirió al libro de Lagostena, calificándolo de «cosas muy tontas» y reafirmando su visión de que Lagostena es un «psicópata» de manual.
A pesar del dolor, la madre de Érica destacó el trabajo del fiscal Gerardo Loureyro y el juez de Garantías Gabriel Vitali, quienes tuvieron una «visión de género» en el caso incluso antes de que el femicidio fuera tipificado en el Código Penal. «No esperaba la condena a Lagostena, no le había puesto expectativa y la verdad es que a mí me sorprendió gratamente», concluyó. La lucha de la familia Soriano continúa, con la esperanza de que, una vez superada la pandemia, la justicia avance en la búsqueda de la verdad completa.

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