A 20 años del Katrina: el huracán más destructivo de la historia reciente de EE. UU.
Un día como hoy, 23 de agosto, de 2005, se formó el Huracán Katrina, uno de los ciclones más mortíferos y destructivos que haya golpeado a Estados Unidos. Su impacto, que se extendió por la costa del Golfo de México, dejó una marca imborrable, no solo por la devastación material, sino también por el elevado número de víctimas y las polémicas que surgieron en torno a la respuesta gubernamental.
El 23 de agosto de 2005, el huracán Katrina se originó sobre las Bahamas como una tormenta tropical. Tras cruzar el sur de Florida y provocar algunas muertes e inundaciones, se intensificó drásticamente en el Golfo de México, alcanzando la categoría 5 antes de debilitarse a categoría 3 al tocar tierra en Luisiana el 29 de agosto. El impacto más severo se sintió en la ciudad de Nueva Orleans, donde el 80 % del territorio y las parroquias colindantes quedaron bajo el agua por varias semanas.
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La inundación en Nueva Orleans se produjo debido a una falla masiva en el sistema de diques, lo que ha sido catalogado como el mayor desastre de ingeniería civil en la historia de Estados Unidos. Una investigación posterior responsabilizó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, que había diseñado y construido el sistema. Sin embargo, debido a la inmunidad legal de las agencias federales, no pudo ser declarado responsable económicamente.

El huracán Katrina causó daños materiales estimados en $125 mil millones de dólares, superando ampliamente a desastres previos como el huracán Andrew de 1992. Las áreas costeras de Misisipi también sufrieron una devastación significativa, con olas que arrastraron barcos y casinos flotantes tierra adentro, chocando contra edificios.
Aunque las autoridades meteorológicas como el Centro Nacional de Huracanes (CNH) y el Servicio Meteorológico Nacional emitieron advertencias precisas con suficiente antelación, los avisos no contemplaron la posibilidad de que los diques de Nueva Orleans pudieran ceder, una falla que resultaría fatal.
Inicialmente, se estimó que el número de víctimas mortales rondaba las 1.833 personas, convirtiendo al Katrina en el huracán más letal en Estados Unidos desde el huracán San Felipe II en 1928. Sin embargo, una actualización del Centro Nacional de Huracanes en 2023 revisó la cifra a 1.392 fallecidos.
La respuesta de los gobiernos federal, estatal y local fue objeto de una intensa investigación. Las críticas llevaron a la dimisión de Michael D. Brown, director de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), y de Eddie Compass, superintendente del Departamento de Policía de Nueva Orleans, evidenciando las falencias en la gestión de la emergencia. Por su parte, la Guardia Costera de Estados Unidos y el CNH fueron elogiados por su actuación y la precisión de sus pronósticos.
El legado del huracán Katrina no solo es el de la destrucción, sino también el de un recordatorio de la vulnerabilidad de las infraestructuras frente a fenómenos naturales extremos y la importancia de una respuesta gubernamental eficaz y coordinada en situaciones de crisis.

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