La fascinante y peligrosa criatura que reapareció en España después de 300 años: El Dragón Azul
En los últimos días, un inusual y llamativo visitante ha captado la atención en varias playas españolas. Se trata del dragón azul (Glaucus atlanticus), un pequeño molusco de no más de 4 centímetros que, a pesar de su tamaño, ha provocado el cierre de algunas zonas de baño.
Este nudibranquio se distingue por su impactante apariencia: un cuerpo de intensos tonos azules y plateados que le permiten mimetizarse con la superficie del océano. Aunque a simple vista parece una criatura inofensiva, su belleza esconde un mecanismo de defensa potente.
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El dragón azul se alimenta de otros organismos marinos venenosos, como la carabela portuguesa. Tras ingerirlas, este molusco no solo sobrevive a su veneno, sino que también almacena sus toxinas para utilizarlas como protección propia. Por esta razón, el contacto directo con él puede provocar picaduras en la piel humana, tan dolorosas o incluso más que las de las medusas de las que se alimenta.
Su presencia en las costas españolas, particularmente en localidades como Guardamar del Segura y La Mata en Torrevieja en agosto de 2025, ha generado sorpresa. Si bien esta especie habita en mar abierto, puede ser arrastrada por las corrientes hacia la orilla. Lo más notable de su reciente avistamiento en el Mediterráneo es que, según registros históricos, no se había divisado en esta zona desde hace más de 300 años. La llegada de este singular animal se relaciona con la búsqueda de aguas templadas.
El dragón azul nos recuerda la dualidad de la vida marina: una criatura fascinante y visualmente atractiva que al mismo tiempo encierra un peligro considerable. Su reaparición en estas costas es un evento que subraya la naturaleza enigmática y a menudo impredecible del océano.

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