El gigante que nació y murió rápido pero superó todos los límites: La historia del Huracán Patricia
Un día como hoy, 20 de octubre, pero de 2015, comenzaba a gestarse en las aguas del Pacífico, al sur del golfo de Tehuantepec, lo que inicialmente era una modesta perturbación tropical. Nadie podría haber predicho que, en apenas 72 horas, este sistema de baja presión se convertiría en un fenómeno meteorológico que reescribiría los libros de historia y pondría a prueba la capacidad de respuesta de toda una nación. Así, el 20 de octubre de 2015, nacía la Depresión Tropical Veinte, que pronto recibiría el nombre de Patricia.
La evolución de Patricia no fue la de un huracán común. Lo que siguió a su formación fue un proceso de intensificación tan vertiginoso y extremo que dejó a los expertos atónitos. Si al inicio la progresión era lenta, el 22 de octubre el sistema se aceleró con una furia inusitada. En un lapso de 24 horas, la caída de su presión mínima central fue de aproximadamente 100 hectopascales, una tasa de profundización de las más rápidas jamás observadas en el planeta, solo superada por el tifón Forrest en 1983.
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Rompió todos los récords y desafió a la naturaleza
La madrugada del 23 de octubre, a las 3:30 a. m. (hora local), Patricia alcanzó la temida Categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, un nivel que históricamente ha significado devastación incontrolable. Pero Patricia no se detuvo ahí. Rompió récords históricos con una facilidad pasmosa.
El huracán se consolidó como el ciclón tropical más intenso jamás registrado en el hemisferio occidental en términos de presión atmosférica, con un asombroso registro de 872 hPa. Este valor pulverizó el récord anterior de 882 hPa, sostenido por el huracán Wilma de 2005 en el Atlántico. En el Pacífico oriental, la marca de presión de Patricia superó significativamente la del huracán Linda de 1997 (902 hPa).

Pero el récord de presión no fue el único. Patricia también ostentó los vientos máximos sostenidos más altos registrados de forma fiable en el mundo en un ciclón tropical: 345 km/h. Este dato superó la marca anterior del huracán Allen de 1980 (305 km/h) y reabrió el debate sobre la intensidad de fenómenos históricos como el tifón Nancy de 1961, cuyos vientos fueron estimados sin la precisión instrumental actual. Patricia era, sin lugar a dudas, un gigante de la naturaleza.
De «Potencialmente Catastrófico» a la Rápida Disipación
La alarma se encendió en México y en la comunidad meteorológica internacional. Patricia fue catalogado inicialmente como «el más peligroso» del que se tuviera registro en el país, para luego ser calificado como «el más peligroso del mundo» en la historia. Los temores de un desastre masivo eran legítimos: su intensidad era comparable con la del temible tifón Haiyan de 2013, que causó más de seis mil muertes en Filipinas. Los estragos se proyectaban como «potencialmente catastróficos».
Sin embargo, en un giro sorprendente, la geografía jugó un papel crucial. Justo antes de impactar la costa suroeste de México, Patricia se debilitó, tocando tierra en una zona escasamente poblada como un huracán de Categoría 3, con vientos sostenidos de 195 km/h. Si bien fue el ciclón más intenso en tocar tierra en la cuenca del Pacífico oriental, su degradación previa al impacto fue clave para evitar una catástrofe humanitaria de proporciones épicas.

La vida de Patricia fue breve. Tras tocar tierra, el huracán perdió fuerza rápidamente, transformándose en remanentes. Fue visto por última vez el 24 de octubre, cerca de Monterrey, con vientos máximos sostenidos de apenas 48 km/h, disipándose por completo.
A diez años de su formación, el Huracán Patricia no es solo un recuerdo de vientos y presión récord. Es una fascinante lección sobre la fugacidad del poder extremo de la naturaleza y un testimonio de la delgada línea que separa una amenaza sin precedentes de un desastre mitigado. Es una muestra de la dinámica atmosférica que aún nos guarda secretos y que nos obliga a preguntarnos: ¿Estamos realmente preparados para el próximo fenómeno que desafíe todos los límites conocidos?

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