El Eterno «Pelusa»: Una trayectoria más allá de la cancha, marcada por triunfos y excesos
Un día como hoy, el 30 de octubre de 1960, la ciudad de Lanús, en la provincia de Buenos Aires, veía nacer a Diego Armando Maradona, una figura que no tardaría en trascender las fronteras del deporte para convertirse en un ícono global, un fenómeno cultural y, para muchos, el «D10S» del fútbol. Su vida, tan brillante en el césped como compleja fuera de él, es un relato inagotable que sigue atrayendo la mirada del mundo.
Nacido en el seno de una familia humilde en Villa Fiorito, el camino de «El Pelusa» desde los potreros hasta la élite del fútbol mundial fue vertiginoso. Su inigualable destreza con el balón lo llevó a las divisiones juveniles de Argentinos Juniors, donde se convirtió en el máximo goleador del campeonato argentino en cinco temporadas consecutivas, un hito que ya anunciaba la magnitud de su talento.
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Su salto a Boca Juniors le otorgó su primer y único título en Argentina, el Campeonato Metropolitano, antes de que su figura despertara el interés del fútbol europeo. Protagonista de dos de los traspasos más caros de la época, primero al Barcelona y luego al Napoli, Maradona demostró su capacidad para reescribir la historia, tanto personal como institucional. En el sur de Italia, se transformó en una de las figuras públicas más importantes de Nápoles al conducir a un equipo modesto a conquistar dos Scudetti (1987, 1990) y la Copa de la UEFA, convirtiéndose en el máximo goleador histórico del club y un verdadero santo patrono para la ciudad.

México 86: El Cenit de la Obra Maestra
Si su carrera de clubes fue extraordinaria, su recorrido con la Selección Argentina se inscribe en la leyenda. Campeón en el Mundial Juvenil de 1979, el clímax llegó en el Mundial de México 1986. Como capitán, Maradona firmó una de las actuaciones individuales más recordadas en la historia del deporte, alzando la Copa del Mundo en un certamen donde fue designado el mejor jugador.
Aquel torneo ofreció la imagen más nítida de su dualidad: el genio y la picardía. En el recordado partido contra Inglaterra, anotó dos goles célebres. El primero, conocido como «la mano de Dios», y el segundo, el «Gol del Siglo», en el que eludió a medio equipo rival en una carrera épica, fue señalado por una votación de la FIFA como el mejor en la historia de los mundiales del siglo XX. Un contraste que resume la complejidad del hombre.

Luces y Sombras: El Mito y la Caída
La carrera de Maradona estuvo marcada también por la controversia. Luego de llevar a Argentina al subcampeonato en Italia 1990, su etapa final se vio empañada por problemas extradeportivos. Su primer positivo por dopaje en el Napoli lo obligó a abandonar Italia. Su regreso a la selección para el Mundial de Estados Unidos 1994 fue un canto de cisne truncado al ser expulsado de la competición tras un nuevo control antidopaje por efedrina, dando lugar a una de las frases más dolorosas de su carrera: «Me cortaron las piernas».

Su retiro como jugador en 1997 dio paso a una etapa como entrenador, con experiencias breves e intensas en Deportivo Mandiyú y Racing de Avellaneda, y su posterior, y no menos polémica, conducción técnica de la Selección Argentina entre 2008 y 2010.

Legado Inmortal y Eterno Homenaje
Catalogado por la FIFA como el «mejor futbolista del siglo XX» en la votación popular, Maradona es una de las figuras más históricas de la República Argentina y un representante ineludible en el resto del mundo. Su persona ha sido motivo de las más variadas referencias en la cultura popular argentina y napolitana, creando una devoción que trascendió lo deportivo.

Su fallecimiento el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, a causa de una descompensación cardíaca, sumió a Argentina y a Nápoles en un duelo masivo y espontáneo. El luto nacional y las aglomeraciones en el Obelisco, en La Bombonera y en el estadio napolitano (que fue renombrado en su honor como Estadio Diego Armando Maradona) atestiguaron la dimensión de su impacto.
Hoy, mientras se recuerdan sus orígenes, se prepara el traslado de sus restos al «Memorial del Diez» en Puerto Madero, un mausoleo que estará abierto al público. Este futuro lugar de peregrinación confirma que, para millones, el «Pelusa» sigue siendo el estandarte de la alegría, la rebeldía y el genio futbolístico, una historia que, por su profundidad y sus contrastes, invita a ser contada una y otra vez.

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