La tragedia de Dominique Dunne, la hija de «Poltergeist» y el crimen impune de una estrella de Hollywood
En el vibrante firmamento de Hollywood de principios de los años 80, una joven estrella emergía con una promesa deslumbrante. Dominique Ellen Dunne Griffin, la actriz que dio vida a Dana Freeling, la hija mayor de la familia asediada en el icónico filme de terror de 1982, Poltergeist, parecía tener el mundo a sus pies.
Con solo 22 años, su rostro se hacía famoso, y las ofertas de trabajo se multiplicaban. Sin embargo, detrás de la pantalla de plata, una sombra de tragedia se cernía sobre su vida, culminando en un destino cruel e incomprensible que conmocionaría a la industria del entretenimiento y plantearía serias preguntas sobre la justicia.
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De Cuna de Hollywood a Promesa Rota
Nacida el 23 de noviembre de 1959, Dominique llevaba el linaje de una de las familias más conocidas de Hollywood: era hija del productor y escritor Dominick Dunne y sobrina de los célebres novelistas John Gregory Dunne y Joan Didion. A pesar de su cuna privilegiada, su infancia no fue inmune a las dificultades, marcada por el divorcio de sus padres, problemas familiares y la enfermedad de su madre. Tras estudiar en prestigiosas escuelas y pasar un año formativo en Florencia, Italia, Dominique se volcó con pasión en la actuación.
Sus primeros pasos la llevaron a varias producciones televisivas, pero fue su papel en Poltergeist (producida por Steven Spielberg y dirigida por Tobe Hooper) el que la catapultó a la fama en 1982. Aunque su personaje tenía apariciones limitadas, la película fue un éxito rotundo, y la joven actriz se convirtió en un rostro reconocido. Acababa de ser seleccionada para un papel clave en la miniserie V, una oportunidad que confirmaba su ascenso, pero que tristemente no lograría completar.

La Sombra del Obsesivo: Un Romance Tóxico
En medio de su floreciente carrera, Dominique conoció al chef John Thomas Sweeney en 1981, y la pareja pronto se mudó junta. Con 25 años y una ambición que ocultaba un origen humilde y un pasado difícil, Sweeney pronto reveló un lado oscuro. La relación se tornó tóxica, marcada por los celos intensos, la posesividad y los episodios de violencia física por parte de él. El éxito de Dominique no hacía más que alimentar la inseguridad y los arranques de su novio.
Se reportó que, en una ocasión, mientras grababa un episodio de la serie Hill Street Blues interpretando a una víctima de abuso físico, los moretones en su rostro no necesitaron maquillaje, pues eran el resultado de una paliza de Sweeney la noche anterior. Esta aterradora realidad la impulsó a poner fin a la relación en agosto de 1982, aunque su acosador se negaba a aceptarlo.
La Noche Fatal y el Coma
La fatídica noche del 30 de octubre de 1982, a solo un mes de cumplir 23 años, Dominique se encontraba ensayando con el actor David Packer para el piloto de V en su casa de West Hollywood. Poco antes de las 9:00 p.m., Sweeney apareció en la puerta, buscando una vez más la reconciliación.

Cuando Dominique se negó, la discusión escaló rápidamente. La actriz salió al porche y, en un acto de violencia brutal, Sweeney la estranguló, utilizando su musculatura y fuerza atlética. Packer, testigo de la discusión y los ruidos, llamó desesperadamente a la policía. Cuando las autoridades llegaron, encontraron a Dominique inconsciente, en un estado de paro cardíaco total.
Fue trasladada de urgencia al Centro Médico Cedars-Sinai, donde la reanimaron, pero el daño cerebral era irreversible. Tras cinco días en estado de coma permanente, sus padres, Dominick y Ellen, tomaron la dolorosa decisión de desconectarla del soporte vital. Dominique Dunne fue declarada muerta el 4 de noviembre de 1982.
La Indignación de la Justicia: Un Veredicto Polémico
La tragedia de Dominique no terminó con su muerte. El juicio contra John Thomas Sweeney en agosto de 1983 se convertiría en un símbolo de la ineficacia del sistema judicial ante la violencia doméstica, una controversia que se mantiene hasta el día de hoy.
Durante el proceso, el juez Burton S. Katz tomó decisiones sumamente cuestionables. Impidió que la fiscalía presentara el testimonio de una exnovia de Sweeney, quien había sido golpeada por él, y vetó el relato de la madre de Dominique sobre un asalto previo que la hija sufrió. Por otro lado, la defensa argumentó que el ataque fue un «arrebato pasional», buscando desacreditar el carácter de la víctima. El propio Sweeney declaró que si ella no se hubiera negado a reconciliarse, él no la habría atacado.
El 21 de septiembre de 1983, Sweeney fue declarado culpable de homicidio voluntario (un cargo menor, no asesinato en primer grado) y ataque físico con abuso de violencia. La sentencia, dictada el 10 de noviembre, fue de seis años y medio de prisión, la pena máxima para ese cargo. Sin embargo, la indignación de la familia y el público se desató cuando Sweeney fue puesto en libertad el 21 de junio de 1986, tras cumplir tan solo 3 años y medio de su condena (incluyendo el tiempo en prisión provisional).
El destino de Dominique Dunne es un recordatorio sombrío de una prometedora carrera truncada y de un proceso judicial que, para muchos, falló estrepitosamente en hacer justicia. Su padre, Dominick Dunne, se convertiría después en un incansable defensor de las víctimas de crímenes violentos y en cronista de los juicios de las celebridades, impulsado por el dolor y la necesidad de buscar la verdad que le fue negada a su hija.
¿Sabías que… la miniserie V está dedicada a la memoria de Dominique Dunne? Aunque fue asesinada durante el rodaje, aparece brevemente en la escena donde los personajes miran la nave nodriza deslizarse sobre Los Ángeles, siendo su espalda lo único que se ve en pantalla. Su trágica historia se convirtió en un doloroso capítulo de la «maldición de Poltergeist», una serie de infortunios que afectaron a varios de los actores de la película a lo largo de los años.
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