El día que los perros Belka y Strelka hicieron historia: Los primeros perros espaciales que regresaron vivos
19 de agosto de 1960: Hace 65 años, la Unión Soviética marcó un hito en la carrera espacial con el lanzamiento de la nave Sputnik 5. A bordo, dos perras callejeras, Belka y Strelka, se convirtieron en los primeros seres vivos en realizar un vuelo orbital y regresar a la Tierra con vida, abriendo el camino para la exploración espacial humana.
Desde la década de 1950, el programa espacial soviético utilizaba perros como sujetos de prueba para estudiar los efectos de la ingravidez y las fuerzas G en un organismo vivo. Esta práctica, si bien fue criticada, proporcionó datos cruciales que hicieron posible los futuros vuelos tripulados. Anteriormente, la perra Laika había sido el primer animal en orbitar la Tierra, aunque su misión terminó trágicamente al no sobrevivir al reingreso. El vuelo de Belka y Strelka representó un cambio de enfoque, con el objetivo explícito de garantizar el retorno seguro de los tripulantes.
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Bajo la supervisión del diseñador jefe Serguéi Koroliov, un equipo de científicos seleccionó y entrenó a 12 perros callejeros, eligiéndolos por su resistencia y adaptabilidad. Belka y Strelka, de dos años y medio, destacaron en el entrenamiento para soportar el confinamiento, la aceleración y la alimentación automatizada. Su vuelo, que duró más de 25 horas, consistió en 17 órbitas alrededor de la Tierra.

Durante la misión, los signos vitales de las perras, incluyendo su ritmo cardíaco y presión arterial, fueron monitoreados a distancia. Las imágenes de una cámara a bordo mostraban a los animales en la cápsula, que también transportaba ratones, insectos y plantas. A pesar de que los científicos notaron un momento de agitación en Belka, el vuelo se desarrolló sin mayores contratiempos, demostrando la viabilidad de la supervivencia en órbita.
El éxito de la misión
El éxito de la misión de Belka y Strelka no solo validó la capacidad de retorno de la nave espacial, sino que también proporcionó la confianza necesaria para el histórico vuelo de Yuri Gagarin en 1961. Su viaje, si bien fue limitado a una sola órbita como precaución basada en la experiencia de Belka, se considera un triunfo de la ciencia y la ingeniería.

Tras su regreso, las perras se convirtieron en heroínas nacionales. La fama de Strelka perduró aún más cuando uno de sus cachorros, Pushinka, fue regalado a la familia del presidente estadounidense John F. Kennedy, simbolizando un inusual gesto de diplomacia en plena Guerra Fría.

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