Un día como hoy, el taekwondo se convertía en deporte olímpico, declarado por el Comité Olímpico Internacional
4 de septiembre de 1994 – En un hito para las artes marciales, el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió en su sesión de París incluir al taekwondo como deporte olímpico oficial. Esta resolución marcó un antes y un después para la disciplina, que hoy, 4 de septiembre, celebra su Día Internacional, establecido en 2006 por la Federación Mundial de Taekwondo (World Taekwondo).
Los orígenes del taekwondo se remontan a más de 2000 años en Corea, compartiendo raíces con otras artes marciales asiáticas como el kung fu y el karate. Su rasgo más distintivo son las elaboradas combinaciones de golpes que utilizan tanto las manos como, especialmente, los pies.
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A pesar de los esfuerzos por unificar sus técnicas en la década de 1970, aún hoy existen sutiles variaciones entre las diferentes escuelas. No obstante, la disciplina ha mantenido su esencia y su espíritu, llegando a un público global.
La presencia del taekwondo en el escenario olímpico no fue inmediata. En 1988, durante los Juegos Olímpicos de Seúl, y luego en 1992 en Barcelona, se presentó como deporte de exhibición. Finalmente, el 4 de septiembre de 1994, se tomó la decisión que lo elevaría a la categoría de deporte oficial.
Más allá de la competencia, el taekwondo promueve una serie de beneficios físicos y mentales para quienes lo practican. Basado en los principios del taoísmo y el confucianismo, su filosofía inculca valores como la cortesía, la integridad, la perseverancia, el autocontrol y el espíritu indómito, contribuyendo al desarrollo personal y a la salud integral de sus practicantes.

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