La lealtad en medio del caos: La historia de Roselle, la perra guía que salvó vidas en el atentado del 11-S
Un día como hoy, el 11 de septiembre de 2001, mientras el World Trade Center de Nueva York era blanco de un ataque terrorista, la historia de Roselle, una labradora guía, se entrelazó con la de su dueño ciego, Michael Hingson, y la de docenas de personas, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y resiliencia.
Hingson, que trabajaba en el piso 78 de la Torre Norte, se encontraba en su oficina cuando el vuelo 11 de American Airlines impactó el edificio, dieciséis pisos por encima de él. A pesar del estruendo y la caída de escombros, Roselle mantuvo una calma inquebrantable. Su reacción, serena y atenta a las instrucciones de su dueño, fue clave para iniciar el descenso.
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Juntos, emprendieron el largo camino por la escalera de emergencia. A medida que bajaban, el pasillo se llenaba de humo, gritos y el incesante sonido de las sirenas. La presencia de Roselle inspiró a otros evacuados, quienes comenzaron a seguirlos, confiando en la guía de la perra para descender los 78 pisos.
Casi una hora después, lograron llegar a la calle. Sin embargo, el peligro no había terminado. La Torre Sur ya estaba en llamas y, poco después, colapsó, liberando una nube de polvo y escombros. En ese momento, Roselle tomó el control, tirando de la correa de Hingson y dirigiéndolo, junto al grupo de personas que los seguía, hacia una estación de metro cercana que les ofreció un refugio seguro.

Años después, Hingson recordaría la compostura de su perra, que, incluso en el momento más crítico, se mantuvo tranquila y movía la cola. La historia de Roselle y Michael Hingson es un testimonio del lazo inquebrantable entre humanos y animales, y un recordatorio de cómo la lealtad y el instinto pueden brillar en los momentos más oscuros.
Una vida de servicio y reconocimiento
La historia de Roselle, la labradora guía que demostró una valentía inigualable durante los atentados del 11 de septiembre, comenzó mucho antes del trágico día. Nacida el 12 de marzo de 1998 en California, en la organización Perros Guía para Ciegos, fue entrenada para asistir a personas con discapacidad visual.
En noviembre de 1999, Roselle conoció a Michael Hingson, su quinto compañero humano, y desde el primer momento, forjaron un vínculo de confianza y compañerismo que los acompañaría por el resto de su vida. Juntos, superaron la experiencia traumática del 11-S y, a pesar del impacto psicológico, Roselle mostró una admirable capacidad para retomar su rutina, incluso jugando con la perra retirada de Hingson.

La valentía de la perra guía no pasó desapercibida. En 2002, el American Kennel Club la galardonó con el Premio a la Excelencia Canina (ACE) en la categoría de perro de servicio. Posteriormente, ya de forma póstuma, fue nombrada Perro Héroe Americano del Año por la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos en 2011. Su reconocimiento más notable fue la Medalla Dickin, un honor equivalente a la Cruz Victoria para animales.
La carrera de Roselle como perro guía llegó a su fin en 2007, cuando una enfermedad del sistema inmunológico y los efectos secundarios de su medicación afectaron sus riñones. Finalmente, la valiente labradora falleció el 26 de junio de 2011, a la edad de 14 años, rodeada del amor de Hingson y su esposa. Su legado perdura como un recordatorio del incondicional servicio y heroísmo que los animales pueden ofrecer.

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