Cuando el el color y el arte de la naturaleza se apodera de Canberra: Floriade revive cada año
Cada primavera, el Parque Commonwealth de Canberra, a orillas del apacible lago Burley Griffin, se transforma en un lienzo gigante. No es la obra de un pintor, sino de la naturaleza misma, con la ayuda de un ejército de jardineros y artistas que dan vida a Floriade, el festival de flores más grande y emblemático de Australia.
Este evento, cuyo nombre proviene del latín «floriat», que significa «diseñar con flores», es mucho más que un simple jardín de tulipanes y narcisos. Es una celebración de la creatividad, la cultura y, sobre todo, un espectacular despliegue de color que atrae a cientos de miles de visitantes de todo el mundo.
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¿Un festival con raíces holandesas?
La historia de Floriade es tan fascinante como sus exhibiciones. ¿Sabías que su inspiración principal no es australiana, sino europea? En 1986, el arquitecto paisajista Christiaan Slotemaker de Bruine, del Departamento del Territorio Capital de Canberra, concibió la idea de un festival de flores, inspirándose directamente en el mundialmente famoso jardín Keukenhof de los Países Bajos.
Junto con el horticultor Peter Sutton, De Bruine se encargó de cada detalle: desde el diseño y la compra de los bulbos hasta la organización de las esculturas, la música en vivo y la eliminación de las cuotas de cuarentena para las plantas. Su visión se materializó en 1988, como parte de una doble celebración: el 75.º aniversario de Canberra y el bicentenario del asentamiento europeo en Australia.

El concepto del primer Floriade fue «el multiculturalismo de la Nación», un guiño a la diversidad que define a Australia. Incluyó arreglos florales holandeses y aborígenes, y contó con el patrocinio de la Embajada de los Países Bajos, un tributo al origen de la idea. El éxito fue tan abrumador que lo que iba a ser un evento único, se convirtió en una tradición anual, con un tema diferente cada año.
Más que flores: una historia de resiliencia
Con el paso del tiempo, Floriade se ha consolidado como el evento turístico más importante del Territorio de la Capital Australiana, ganándose el apodo de la «Celebración de la Primavera de Australia». Su popularidad es tal que, a pesar de controversias pasadas sobre el cobro de entrada, hoy es un evento completamente gratuito, accesible para todos.
Sin embargo, en 2020, el festival enfrentó un desafío sin precedentes. La pandemia de COVID-19 obligó a cancelar el evento principal en el Parque Commonwealth. Pero la naturaleza encontró su camino. Las plantas, cultivadas con tanto esmero, fueron distribuidas en más de 100 lugares distintos de Canberra, en un evento ingeniosamente llamado Floriade: Reimaginado.

Esta iniciativa permitió que la belleza de las flores siguiera cautivando a la ciudad, demostrando la capacidad del festival para adaptarse y florecer incluso en las circunstancias más difíciles. Una distribución similar se planeó para el 2021 tras una nueva cancelación, lo que subraya la determinación de los organizadores de mantener viva esta tradición.
¿Cómo seguir explorando este mundo?
Floriade es una invitación a la curiosidad. Cada año, el festival nos invita a reflexionar sobre la belleza de la naturaleza y la creatividad humana, recordándonos que incluso una simple flor puede ser parte de una obra de arte monumental. Este evento no solo es un deleite para la vista, sino una muestra del ingenio y la perseverancia de quienes lo hacen posible.
¿Qué te gustaría ver en la próxima edición de Floriade? ¿Qué otros festivales de flores en el mundo conoces?

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