Un día como hoy: La extraordinaria vida de Jazzy, el gato sin ojos, que vio con el corazón
En el vasto universo de las mascotas que capturan la imaginación colectiva, existen historias que trascienden la ternura común para convertirse en verdaderos himnos a la adaptación y la fortaleza. Una de ellas es la de Jasper, cariñosamente conocido como Jazzy, un gato de raza Sphynx cuya peculiar apariencia y espíritu inquebrantable lo transformaron en un fenómeno de las redes sociales y, más importante aún, en un símbolo de superación.
Un día como hoy, el 14 de noviembre de 2020, la comunidad de amantes de los animales se despidió de este singular felino, cuya vida fue una crónica de batallas médicas y una demostración constante de alegría.
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El origen de una leyenda felina
Jazzy, un ejemplar de la distinguida raza Sphynx, conocida por su falta de pelaje y su piel arrugada y suave, comenzó su vida en un hogar adoptivo a los dos años, aparentemente sin mayores complicaciones. Los Sphynx, originarios de Canadá, son gatos que demandan cuidados especiales debido a su piel expuesta, pero son mundialmente apreciados por su personalidad sociable, juguetona y profundamente afectuosa, descritos a menudo como «perros con piel de gato» por su necesidad de interacción y su lealtad incondicional.
Sin embargo, el destino de Jazzy tomó un giro inesperado. Años después de su adopción, fue diagnosticado con el Herpesvirus Felino (FHV), una infección común pero altamente contagiosa que afecta las vías respiratorias y, de manera crucial para él, los ojos. Este virus puede provocar síntomas leves, como estornudos y secreción nasal, pero en los casos más severos desencadena conjuntivitis y, más gravemente, úlceras corneales.

Batallas contra la oscuridad
La primera gran prueba llegó en noviembre de 2013, cuando una úlcera corneal se formó en su ojo derecho. Una úlcera corneal, una herida dolorosa en la superficie del ojo, puede ser causada por trauma o, como en el caso de Jazzy, por el FHV. La infección fue de tal magnitud que la extirpación del ojo se presentó como la única opción viable para aliviar su sufrimiento.
Sorprendentemente, lejos de amilanarse, Jazzy se adaptó con una celeridad y felicidad envidiables. Continuó siendo un gato alegre y sano, ahora con un solo ojo.

La resiliencia de Jazzy fue puesta a prueba nuevamente en septiembre de 2018. Una úlcera similar apareció en su ojo restante. La gravedad de la lesión no dejó espacio para tratamientos paliativos; la extirpación fue inevitable. A sus dueños no les quedó más remedio que tomar la difícil decisión, convirtiendo a Jazzy en un gato totalmente ciego, un «gato sin ojos». La preocupación inicial por su adaptación se disipó rápidamente. Jazzy, con su instinto y otros sentidos intensificados, demostró una capacidad asombrosa para mapear su entorno y continuar con una vida plena. Su historia comenzó a difundirse, convirtiéndolo en un faro de esperanza para dueños de mascotas con discapacidades.
El último desafío y un fFinal inesperado
En abril de 2019, la vida de Jazzy volvió a sacudirse. Sufrió un leve derrame cerebral. Sus dueños vivieron momentos de angustia al verlo despertar desorientado, caminando en círculos. Aunque la causa del derrame nunca fue determinada —algo, irónicamente, habitual en estos casos—, su recuperación fue casi total. Aunque desde entonces caminaba con una cautela ligeramente mayor y ocasionalmente maullaba en busca de ayuda para reubicarse, su vida, en palabras de sus cuidadores, era «perfecta» y gozaba de una salud general «extremadamente saludable».

Con 12 años, los veterinarios se mostraban optimistas, asegurando que no había razón para que Jazzy no viviera «otros 10 años». El Sphynx promedio tiene una esperanza de vida de 10 a 20 años, y su espíritu luchador parecía garantizar una larga longevidad.
Lamentablemente, la promesa de una larga vida no se materializó. Una mañana de noviembre de 2020, Jazzy se levantó con el ritmo cardíaco y la temperatura corporal peligrosamente bajos, además de presentar líquido en su abdomen. A pesar de ser ingresado de urgencia para un monitoreo intensivo, la inesperada dolencia se cobró su vida ese mismo 14 de noviembre.

La partida de Jazzy dejó un vacío en el corazón de su familia y de los miles de seguidores que, a través de las redes, habían sido testigos de su tenaz espíritu. La historia de Jasper, el gato Sphynx que vivió gran parte de su vida sin la vista, no es solo un registro de enfermedades, sino una fascinante lección sobre la increíble capacidad de adaptación y la inmensa alegría que un animal puede irradiar, incluso en las circunstancias más oscuras. Un día como hoy, recordamos a Jazzy, el gato sin ojos que nos enseñó a ver la vida con el corazón.

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