La bandera de la Provincia de Buenos Aires nació en las aulas: Una historia de creatividad y federalismo
En la rica trama de la historia argentina, a menudo los símbolos más perdurables tienen orígenes inesperados y conmovedores. Tal es el caso de la bandera que hoy flamea orgullosa en cada edificio público y establecimiento educativo de la Provincia de Buenos Aires.
Lejos de haber sido diseñada en despachos gubernamentales o por heraldistas experimentados, este emblema provincial nació de la creatividad y la visión de un grupo de estudiantes de una ciudad de a penas 20.000 habitantes.
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El concurso
Corría la década de 1990, bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem y la gobernación de Eduardo Duhalde en Buenos Aires, un período en el que se gestó una particular efervescencia política por el rescate o la creación de banderas provinciales que dotaran de una identidad visual a cada jurisdicción.
La Provincia de Buenos Aires, a pesar de su inmensa relevancia histórica y demográfica, carecía de un pabellón oficial propio. Entendiendo esta necesidad, el gobierno provincial lanzó un concurso que tendría un impacto histórico y una convocatoria única: la elección de la nueva bandera quedaría en manos de la comunidad educativa.

El proceso fue ambicioso e inclusivo, convocando a miles de instituciones. Finalmente, el diseño ganador surgió de la Escuela N°3 Domingo Faustino Sarmiento, del Partido de Capitán Sarmiento. Los artífices de esta gesta fueron cinco jóvenes estudiantes de alrededor de 15 años: Matías Hiribarne, Facundo Bailo, Ignacio Rossi, Esteban Carrasco y Fernando Barroso.
De la témpera al símbolo oficial
La gestación de la bandera fue un verdadero proyecto de investigación por parte de los alumnos. El grupo se propuso indagar a fondo las características geográficas, históricas y productivas de la provincia, buscando elementos que pudieran condensar su esencia en un paño. Tras un proceso de selección que incluyó la votación de la comunidad educativa de nivel primario y secundario de más de 8.200 escuelas, su diseño resultó elegido entre los cuatro finalistas.

El boceto original, hecho con simple témpera, fue luego ajustado por diseñadores de la Gobernación, respetando siempre la concepción original de los jóvenes creadores. Este diseño fue finalmente oficializado por la Ley provincial 11.997 el 12 de agosto de 1997 y jurado solemnemente el 14 de noviembre de ese mismo año en la Basílica de Luján.

Un mosaico de significado
La bandera bonaerense es un compendio visual de la Provincia y sus valores. El diseño se compone de dos franjas horizontales de igual tamaño, separadas por una línea roja, que es la clave del simbolismo político:
- Franja Superior Azul: Representa los ríos de la Provincia, el Mar Argentino que baña sus costas y el cielo que la cubre.
- Franja Inferior Verde: Simboliza la pujanza de sus vastos campos y llanuras, cuna histórica de la agricultura y la ganadería.
- Línea Roja: Es el eje central que evoca el federalismo argentino, un espíritu histórico que marca la división entre cielo y suelo en la extensa geografía provincial.

En el centro, el diseño se vuelve un emblema de la producción y la gloria bonaerense, donde el color amarillo simboliza la fecundidad de su producción:
- Media Rueda Dentada: Una clara alegoría a la producción industrial de la provincia.
- Medio Girasol: Representa a la producción agropecuaria, con su semicírculo interior rojo.
- Sol Naciente y Laureles: El sol evoca el resplandor, mientras que los semicírculos de laureles simbolizan la gloria de Buenos Aires.
Tras ganar el concurso, los cinco jóvenes no solo hicieron historia, sino que se convirtieron en embajadores de su propia creación, recorriendo la provincia para explicar a sus coterráneos el profundo significado de cada color y forma de la bandera que ellos habían ideado.
El origen de la bandera de la Provincia de Buenos Aires es un recordatorio de que la identidad y los símbolos más importantes pueden surgir de los lugares menos esperados, como un aula de escuela, demostrando que la participación ciudadana, incluso desde la infancia, es fundamental en la construcción de la patria chica.

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